En medio de un debate que promete ser uno de los más delicados del sexenio, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, lanzó una advertencia clara desde San Lázaro: una reforma político-electoral mal hecha puede afectar a México durante generaciones. Por eso, dijo, cualquier cambio a las reglas del juego democrático debe tener como punto de partida algo básico pero muchas veces olvidado: que el voto de la gente cuente igual y que nadie juegue como árbitro y competidor al mismo tiempo.